Thursday, February 16, 2006

Concentración del Conocimiento Corporativo


El “Conocimiento Corporativo” es la forma en que son hechas las cosas. Aquello que la empresa sabe sobre sus productos, procesos, mercados, clientes, etc. y sobre cómo combinar estos elementos para hacerla más competitiva. Es un recurso importante que debe ser fomentado, adquirido, clasificado, conservado, explotado y administrado, para alcanzar los objetivos globales. Es un proceso que debe formar parte de la actividad cotidiana de cada organización.

Las compañías hacen infructuosos y enormes esfuerzos para concentrar y conservar el conocimiento, más allá de las personas y el tiempo. Para convertir el conocimiento en un activo corporativo. Es decir, que “pertenezca” a la empresa y no a los empleados (en el entendido que son las empresas las que perduran y las personas “vienen y van”).

No obstante, sin importar cuan reglamentado o normalizado se encuentre un procedimiento, irremediablemente la mecánica de una actividad será capitalizada por un empleado con nombre y apellido, un individuo que se volverá con el tiempo muy importante (si no imprescindible) para la consecución efectiva de un logro, de manera que ese procedimiento y en definitiva la compañía, serán dependientes de esa persona y del conocimiento que tenga sobre uno o varios temas.


Querámoslo o no, el conocimiento que esa persona tiene sobre lo que hace periódicamente, le pertenece y sin poder evitarlo (aunque mi experiencia me dice que en realidad nunca intentan evitarlo) se lo llevará cuando por cualquier razón deje de ser empleado de la empresa.
Todo esto desencadena una suerte de lucha eterna entre los empleados y la empresa, que no sólo termina con una alta rotación de empleados, si no también -y más grave aún- de clientes.





Mercado Chileno, círculo vicioso

1) La empresa no capacita -a su costo- a los empleados, por que teme -o da por hecho- que al término de este proceso, el empleado buscará mejores alternativas, que le permitan aplicar los nuevos conocimientos adquiridos, en mejores condiciones (sobre todo económicas).
La empresa, piensa que luego de gastar en capacitar, deberá pagar más por ese empleado, en vez de aprovechar sus nuevas potencialidades en otra actividad, àrea o negocio.
Al final, no hay incentivos para la capacitación, sólo trabas.

2) El empleado por su lado, se sumerge en un eterno reclamo, que cesa en parte cuando por fin se siente beneficiado con un curso, diploma o carrera, para luego dar paso a una frenética búsqueda de nuevas oportunidades, que casi siempre se buscan fuera de la compañía.

En rigor, la solución a este problema no es compleja: ¡Dejar que los empleados acuñen el conocimiento y que la empresa conserve los empleados…!

De esta forma se puede entregar a un empleado, libertad para tomar decisiones o micro-decisiones a propósito de su actividad cotidiana (la que él maneja mejor), teniendo conciencia de los lineamientos corporativos, que le permitan capacidad de maniobra pero sin perder de vista los objetivos globales, la visión o misión de la compañía.


Pero ¿cuáles son los empleados “correctos” para delegar con tranquilidad?

Esta pregunta, nos obliga tal vez a poner más atención en los mecanismos que utilizamos para seleccionar personal. Y para esto, resultará fundamental, revisar con el mayor detalle posible el procedimiento de selección e ingreso, de manera que en ese acto, se apliquen todas las definiciones (o restricciones) hechas acerca de “cuáles” son los empleados que queremos para la empresa.

Se deben cuidar en los candidatos, aspectos tales como:
* Salud (compatible con la actividad, sin caer en excesos o discriminación evidente).

*Aplicación de juicio, criterio o “nivel de sentido común” (aun sabiendo que este último parece ser el menos común de los sentidos).

* Voluntad (la capacidad de reaccionar frente a estímulos personales o del ambiente).
Formalidad y seriedad.

En definitiva parece ser que el consorcio “Empresa/ Empleado”, debe velar por desarrollar y cultivar un modelo de herramientas e incentivos, para que por un lado el empleado perdure y realice su trabajo a gusto, y por otro lado, el conocimiento –aunque concentrado en las personas- permanezca en las corporaciones asegurando la continuidad y la existencia de la empresa en el tiempo.

Después de todo, las Empresas no son más que las Personas que la componen…

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