Monday, February 08, 2010

CUESTIÓN DE TIEMPO



Cuando Cronin y Gerow desarrollaron en 1962, los primeros implantes mamarios “de la era moderna” (aceptados por las organizaciones regulatorias de la salud en EEUU y la UE) nunca imaginaron que su invento revolucionario desataría una polémica de las proporciones que por años se observaron en su país de origen.



(Hay que decir que los primeros intentos por procurar senos aumentados, se conocen del 1895, cuando Czerny, injertó a una mujer utilizando tejido adiposo o lipoma, que ella tenía en su propio trasero).

De hecho, en 1992, la FDA prohibió por cerca de 14 años el uso de estos implantes, por considerarlos riesgosos para la salud. Por lo que se reemplazaron por implantes rellenos de suero salino.


Hasta el día de hoy, se conocen en todas partes del mundo, denuncias de mujeres que manifiestan problemas, desde fuertes y permanentes dolores, hasta cáncer producto del uso de prótesis.


Esta nota, no pretende enjuiciar la tecnología o si debemos usarla sólo para cirugía reconstructiva o también cosmética. Pero, como sea, cabe preguntarse, ¿en qué momento pasamos de observar “de lejos”, la aplicación de un procedimiento médico revolucionario a mirar –con o sin estupor, elija Ud.- que este mismo procedimiento se aplique sin más miramientos que la capacidad que cada usuario tenga de pagarla?


El uso de esta tecnología se ha masificado a tal punto que hoy podemos ver cómo los padres le regalan su aplicación a sus hijas que no han alcanzado la mayoría de edad (18 años en Chile) o peor aún, le sea regalado a una quinceañera en un programa juvenil de las 6 de la tarde, ¡en vivo! Incluso se ofrece como “premio” de concurso en una disco capitalina, una noche de verano cualquiera.

¿Cuestión de tiempo?


Por otro lado, el primer trasplante humano de corazón ocurrió en 1964 en la Universidad de Mississippi en Jackson, Mississippi cuando el equipo del Dr. James Hardy trasplantó el corazón de un chimpancé en un paciente moribundo. El corazón permaneció latiendo 90 minutos antes de detenerse y llevarse consigo al paciente.

¡Impresionante!


¿Cómo es posible que se haya llevado a cabo semejante hazaña?

Más importante aún: ¿cuándo fue la última vez que escuchó de un trasplante humano de corazón?

¿Recuerda si se impresionó?


Es probable que no. ¿Por qué?, porque ha pasado demasiado tiempo. Los trasplantes de órganos han pasado a convertirse en algo cotidiano. Algo que de hecho no aparece en los noticieros, ¡porque no es noticia!


Si escarbamos un poco en el mundo de la tecnología, encontraremos robots bípedos y humanoides (los que no tienen esa forma o condición ya son noticia vieja).


Robots que bailan a imagen y semejanza humana.

Nanobots que son capaces de “corregir” alguna afección siendo inyectados en el torrente sanguíneo.

Transbordadores espaciales que no sólo van a la estación espacial, dejan astronautas, equipos y nuevas instalaciones, si no que además regresan y vuelven a ir una y otra vez.

Turistas espaciales que, si son capaces de pagar, van al espacio exterior y miran la tierra desde afuera.

¿Impresionado?

No, que va, si eso ya es historia vieja.


De esto podemos encontrar muchos inventos revolucionarios: el microondas, las líneas de producción de Henry Ford, las lavadoras automáticas, las aspiradoras, el láser.


En fin, todos maravillosos desarrollos o inventos, pero que a diferencia de otros –que veremos más adelante- no son ni remotamente polémicos.





Clonación.


La clonación se define como el proceso por el que se consiguen copias idénticas de un organismo, célula o molécula


El caso más conocido es el de la oveja Dolly, que fue el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta (no se piense que el proceso se desarrolló como en las películas de ciencia ficción. De hecho la oveja fue parida. La clonación se observa en el proceso previo y en las características genéticas idénticas de Dolly y la madre que “donó” sus genes).

Sus creadores fueron los científicos del Instituto Roslin de Edimburgo (Escocia), Ian Wilmut y Keith Campbell.

Su nacimiento no fue anunciado hasta siete meses después, el 23 de febrero de 197[1]. Como si el evento hubiera estado rodeado por un halo de “miedo”.

Pues bien, el miedo de los científicos se vio justificado cuando la comunidad internacional, confundida, asombrada, sacaba cuentas de las posibilidades de este descubrimiento y se manifestaba de todas las formas imaginables.


Este magno evento tuvo y tiene básicamente dos importantes connotaciones:

1) El cultivo de órganos.

2) La clonación humana.

Lo primero, provoca simpatía, porque inmediatamente se viene a la cabeza la posibilidad de sanar: cáncer, deformaciones, enfermedades degenerativas, etc.


Para esto, se desarrolla el cultivo de células madre. Que parece tener “mejor aceptación” del público y la comunidad científica, a pesar de estar dando pie a la investigación de la clonación de humanos (acaso podemos separar ambas cosas).

Lo segundo es básicamente el “costo” de lo primero.

¿Qué impediría que la comunidad científica finalmente clone humanos?

¿Las leyes? Ya hemos visto lo ineficaces que resultan estas para combatir otros males, como las drogas, el tráfico de armas, de órganos, de personas o simplemente de aves exóticas.


La clonación humana es la creación de una copia genéticamente idéntica a una copia actual o anterior de un ser humano.

Existen tres tipos de clonación humana:

Clonación andropátrica: que implica la clonación de células de un individuo adulto “para su posterior uso en medicina” (Por favor, díganme quién exactamente va a controlar eso).


Clonación reproductiva: que implicaría la completa clonación de un ser humano. Se supone que este tipo de clonación, no se ha realizado aún en humanos.

Clonación hidroplasmótica: que implica la configuración de la clonación en los humanos dentro del mecanismo hidroélectrico que este constituye.


Un cuarto tipo de clonación sería la llamada clonación de sustitución que sería una combinación de la clonación reproductiva y la clonación terapéutica. En este tipo de clonación se produciría la clonación parcial de un tejido o una parte de un humano necesaria para realizar un trasplante.

En enero de 2008, se anunció que se crearon 5 embriones humanos mediante el ADN de las células de la piel de adultos con vistas a proporcionar una fuente viable de células madre embrionarias; valiéndose de la misma técnica que dio origen a la oveja Dolly.

Científicos de Stemagen Corporation, encabezados por Andrew French, emplearon en un estudio, las células de la piel de dos varones adultos, así como los óvulos de tres mujeres jóvenes (entre 20 y 24 años) que se estaban sometiendo a un tratamiento de fertilidad.

Uno de los donantes de piel fue el mismísimo director ejecutivo de la compañía y coautor del trabajo.

“Pero se planteó el hecho de que esto fuera o no ético y legal, de modo que fueron destruidos”.

¿Podemos estar realmente seguros de que estos estudios fueron destruidos por no considerarse éticos?

¿Acaso no se plantearon el problema ético antes de realizarlos?[]


Se supone, y todos los grupos científicos formales conocidos involucrados en estudios al respecto lo reconocen así, que el objetivo de la investigación de la clonación humana nunca ha sido el de clonar personas o crear bebés de reserva.

La investigación tiene como objetivo obtener células madre para curar enfermedades.

¿Cuánto tiempo veremos pasar antes de que la clonación de humanos sea una realidad cotidiana?

Por lo general, la comunidad científica a nivel mundial se ha opuesto firmemente a la clonación de humanos (como lo concebimos en nuestra imaginación).

No obstante lo mismo sucedió cuando la comunidad médica se vio enfrentada a los implantes mamarios que hoy estamos a punto de ver en las estanterías de un supermercado.

Los riesgos de la clonación humana se evalúan como muy elevados. Sin embargo, bastará que uno comience (a pesar de su propia consciencia), para que el resto lo imite, por no querer quedarse atrás en la carrera.

De hecho, nadie sabe realmente hasta qué punto avanzó la clonación humana en bebés. En abril de 2002, el científico italiano Dr. Severino Antinori hizo un comentario improvisado a un periodista, afirmando que tres mujeres estaban embarazadas de un embrión clonado.

Luego de eso, fue apartado de los medios de comunicación y nunca tuvo chance de confirmar o negar aquel comentario.

Hace pocos días, el presidente de los EEUU informó que restringía fuertemente el presupuesto que la NASA estaba e iba a destinar al siguiente viaje a la luna.

Pero a diferencia de lo que se nos hizo pensar, lo hizo para destinar los recursos de los siguientes 5 años, en el desarrollo tecnológico del primer viaje a Marte.

Qué tan lejos puede estar aquel viaje, si nuestro presidente electo (Sebastián Piñera E.) se pasea en helicóptero durante sus vacaciones y en sus viajes de negocios (pasaron menos de 80 años entre sus inicios en la era moderna y los viajes de Piñera).



Ahora me voy a dormir. Se me pasó la noche volando.

…era cuestión de tiempo.

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